review – sans repères (popmusik records) – Hawái (CL)

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France Jobin
Sans repères
Japan, popmusik records
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LP (180g Heavy Vinyl)
Edition of 300

Sans repères. Sin prácticamente ninguna referencia a la que poder atarse, sin punto alguno al que poderse afirmar más que la forma en unos sonidos ignorados se presentan. Atravesar a través de los canales por los cuales circula la información virtual puede ser una actividad muy tediosa como también estimulante. Siempre me ha parecido interesante la forma como esa información se expone, a veces incluso más que el contenido mismo. La estética de la materia, la forma sobre el fondo. Resulta fascinante ver el orden de las cosas, líneas de separación y textos en tamaño reducido que exteriorizan datos comprimidos. A veces uno puede perderse dentro de ese espacio de ceros y unos, sentirse absorto en la belleza del diseño en HTML. En uno de esos instantes pude descubrir un pequeño sello que solo contenía escasa información acerca de los sonidos que él se albergaban y, más importante, las imágenes de cómo esas notas se expresaban en forma real, una aproximación en representación hexadecimal de un hermoso ruido. Y volvemos a la realidad. Popmuzik es una plataforma con sede en Fukuoka, Japón, que operó también como tienda de discos y además como productora de eventos organizando varias presentaciones de interesantes artistas. Sin embargo, es ahora recién que se aplica a la publicación de ediciones propias. Así es como aparecen sus primeras dos impresiones en formato vinilo y en tiradas limitadas. Dos trabajos donde la belleza exterior se encuentra en concordancia con la belleza que se extrae de los oscuros surcos.

France Jobin es una artista canadiense que antes solía publicar sus trabajos bajo el nombre de I8U, una historia desarrollada por más de diez años. La compositora de Montreal decide hace no mucho tiempo atrás descubrir su nombre y dejar de estar escondida bajo esa otra identidad. De esa manera es como aparece “Valence” (LINE, 2011) [184] y, recientemente, “The Illusion Of Infinitesimal” (Baskaru, 2014) [326],“donde la artista se encierra todavía más en las panorámicas silenciosas… Tres piezas, tres prolongados desarrollos de minimalismo electrónico y ruido ambiental reducido a su expresión más esencial… El universo sonoro de Jobin se concentra en sí mismo, una instrospección que limita lo más posible cualquier estridencia, dejando que las explosiones de sonido se conviertan en implosiones… ‘The Illusion Of Infinitesimal’, estas composiciones de France Jobin conforman una enorme obra de ruido digital estático, la ilusión de la quietud en manchas minúsculas y notas que se desvanecen en el silencio”. En este su tercer trabajo de esta nueva etapa de su trayecto artístico Jobin despliega y ordena sonidos recolectados de forma natural, un trabajo que amplía aún más los límites de su obra, dejando el silencio por la quietud y el estruendo contenido de armonías de formas imprecisas. Sans repères / sin referencia. Un trabajo que tiene la forma de 12 pulgadas, la belleza a 33 y un tercio de revoluciones por minuto, una obra presentada impecablemente con una fotografía de Eri Makita en la portada y con un elegante diseño a cargo de Keiji Tanaka en cartón color naranja en su interior. “Sans repères”, popmuzik02, la segunda referencia de este nuevo label de música panorámica es una obra hecha desde registros externos los que son procesados para dar existencia a dos prolongados desarrollos de una música fascinante. “Grabaciones de campo en Fukuoka y Yanagawa durante un paseo en bote en sus canales. Creado enteramente con grabaciones de campo reunidas mientras estaba de gira en Japón, ‘Sans repères’ explora las posibilidades llevadas a cabo en la ausencia de absolutos puntos de referencia”. Lo que fue recogido junto al agua quieta al pasar por el proceso aplicado por la artista canadiense resulta en pausados desarrollos de energía estática, electrónica brillante que recompone el sonido natural y lo transforma en armonías digitales. La raíz original de esta música espontánea queda escondida detrás del sistema de pulsos y unidades binarias, líneas ocultas de ruido que se transforman en tratamientos lumínicos de notas y espacios amplios. Lo cierto es que de las formas primeras solo quedan rastros borrosos. El procedimiento aplicado sobre la materia prima que sirve de base a estas composiciones se reduce a una idea e impresiones abstractas, separando sus átomos en fragmentos que luego son esparcidos sobre un lienzo blanco de partículas de luz y acordes decimales extendidos. Dos notas, apenas seis segundos que desaparecen en el vacío. Un silencio, apenas un segundo, incluso una fracción de él. Una melodía interrumpida, un loop que se propaga con su pureza imperfecta hasta que el espacio que separa una porción de otra queda reducido a cero.“Sans repères”, y la música que se va formando de manera imperceptible, las variaciones que se desarrollan de forma invisible. Un ruido intangible que adquiere tonos diferentes conforme hay más presencia de luz. Hasta que ocurre un quiebre, un instante donde sobre ese lienzo cae polvo de estrellas generando nudos repetitivos de partículas ásperas. La belleza de la imperfección que más tarde se convertirá en hilos de electrónica inmaterial y después en un estruendo abrasivo. Casi veinte minutos de una música gloriosa. “Sans repères” tiene una estructura similar. Sin embargo, los matices hacen que sea una obra nueva dentro de su uniformidad. Fragmentos entrelazados creando un bucle interminable que termina por ser cubierto por la densidad desvanecida de las armonías sintéticas que se vuelven en superficies impolutas con pequeñas manchas de ruido, los restos del polvo estelar que cubren esta otra cara, la arena del río que traspasa la naturaleza fluvial hasta la naturaleza artificial. Al final solo quedarán los remanentes, partículas digitales que envuelven el terreno vectorizado.‘Sans repères’explores the possibilities brought forth in the absence of absolute points of reference”. Sintetizando las bondades que presentaban sus creaciones anteriores, este trabajo utiliza como punto de partida unas grabaciones de las cuales solo quedan su materia más pura, una materia física que se convierte en una substancia intangible y una música de delicadeza variable. “Sans repères”, una obra surgida desde la belleza análoga que luego de un fascinante proceso desplegado por France Jobin culmina en hermosas piezas de ruido digital y notas transparentes.

 

 

review – the illusion of infinitesimal – (baskaru) 2014 – AVANT MUSIC NEWS (USA)

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France Jobin
The Illusion Of Infinitesimal
FRANCE BASKARU KARU:27 CD (2014)

 

 

If you put music to images of cells as seen under a super-resolution microscope (like these), this is what it might sound like. France Jobin (aka i8u) composes the barely seen into the barely heard. The three pieces on The Illusion of Infinitisemal are each petite, graceful, moiré patterns constantly in flux and very, very quiet. Unlike the microscope, you can only amplify so far. Though grouped under three titles, each track is in fact a cluster of ambient narrative miniatures. Revolving slowly, expanding infinitely outward and metastasizing benignly into something entirely unheard-of, as long as you listen closely.

Stephen Fruitman

review – the illusion of infinitesimal – (baskaru) 2014 – feardrop (FR)

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France Jobin
The Illusion Of Infinitesimal
FRANCE BASKARU KARU:27 CD (2014)

Je suis prêt à soutenir, aussi paradoxal que cela puisse sembler, que cet album, ou plutôt sa musique, cette expression du fragile aux portes de la perception, cette expérience intime du minimalisme formel et tonal, entretient un rapport serré avec le langage. Je pourrais ne prendre à témoin que la suite numérique qu’offre la liste des trois morceaux : -1/2, 0 et +1. Mais c’est d’autre chose qu’il s’agit. Lorsqu’il est question d’exprimer un sentiment délicat, il arrive que la parole défaille, se fragilise, proche de chuter ou de disparaître. Il convient d’accorder alors son discours à son esprit et plus encore aux rythmes de son corps. Plonger ainsi en soi requiert le don de la microscopie et de la lente navigation. C’est ainsi que vogue France Jobin sur la musique qui est un calme miroitement, sur une surface faiblement fluctuante, soumise à la brise la plus faible. Pourtant, sous l’effet d’un tropisme lunaire, le flux et le jusant guident le retour incessant du motif que l’on ne songe même pas à qualifier de répétitif tant il semble appartenir à la séquence naturelle, bien plus qu’à l’artifice de l’homme. Ce fredonnement de lumière s’éloigne comme le jour au crépuscule, mais, ainsi qu’au pôle pendant certaine période, la nuit ne tombera pas, laissant le couchant s’éterniser. Mer et ciel se fondent en un harmonique unique, un filin légèrement vibrant, une quasi-monochromie. Avec ses fuselages bleutés, ce minimalisme évoque les beaux sons des frères Voigt, Gas et Sturm, sans le rythme. C’est une musique qui laisse au regard, à l’oreille, le soin de la compléter, car elle s’exile aux abords du perceptible sans délaisser la vague mais en la filtrant, sans sacrifier sa densité mais son volume.
On nous prévient d’ailleurs, sur la présentation que le label offre à ce disque, que le volume d’écoute, mais aussi sa modalité (écouteurs ou haut-parleurs) conditionneront l’approche et la réception de la musique, que de nouvelles formes, de nouvelles structures se dévoileront selon le contexte. Je me suis cantonné à un volume toujours assez faible, mais la double expérience des enceintes et des écouteurs offre effectivement des paysages, non différents, mais un panorama infime bénéficiant d’un éclairage, d’une hygrométrie, d’une attention au relief qui varient ainsi sensiblement. Il me semble également qu’avec le casque les épiphanies d’harmoniques s’exacerbent, alors que les enceintes offrent un empan plus large. Pareillement, le casque permet un rendu quasi tactile des minuscules effondrements qui traversent de loin en loin la vague lumineuse, retrouvant alors le panorama car dénonçant telle la vigie la rotondité de l’horizon.
Le langage, lui aussi, ne permet-il pas diverses interprétations selon, que sais-je, l’heure, le temps, la fatigue, l’humeur, la connaissance du lieu, le rappel à un contexte antérieur, le ton… Je parle avant tout d’un langage murmuré, proche du secret que seul peut révéler complètement le retour au non-langage, et l’on sait ce que cela implique. Alors, pour s’approcher, rôdant dans ce domaine flou où les perceptions sont toujours sur le point de trahir, on s’accorde aux respirations, aux teintes changeantes, au frisson sur la peau, à la musique.

feardrop, Denis Boyer, 2014-09-17